Memorias de 100 y Aldabo  
 
  Memorias de 100 y Aldabo

Capítulo 2
La Unidad 62

Al llegar a esta unidad de la policía me ordenan que baje del auto y que espere en unos asientos bastante cómodos que tienen en un salón que es algo así como la recepción o área de espera.

No es habitual que en una unidad de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria) se encuentren asientos confortables. Este lugar, por su cercanía con el aeropuerto, es usado para conducir a los extranjeros que son detenidos mientras se decide que acción tomarán con ellos.

Me tienen allí sentado un rato, hasta que aparecen en escena dos oficiales del Ministerio del Interior, que se identifican como instructores que vienen a investigar mi caso. Sólo uno de ellos en algún momento mencionó su nombre de pila: Ezequiel. Posteriormente, al leer y firmar las declaraciones, supe que su nombre completo es: Ezequiel Fonseca González y tiene el grado de Subteniente. Junto con él llegó la Primer Teniente Yisel Zamora Hernández. Ella venía vestida de civil, es una muchacha joven, bonita, de piel color canela, lo que se conoce en Cuba como una mulata clara.

En las sucesivas ocasiones en que me encontré con Yisel siempre estaba vestida de civil y con ropa moderna. Luego supe que es una "agente operativa", de las que trabajan encubiertas investigando en las calles para el MININT, lo que popularmente se conoce en Cuba como: "chivatos", personas que informan para el gobierno. Los hay que trabajan por vocación o conveniencia, sin sueldo, y otros como Yisel son chivatos asalariados.

Me trasladaron a un cuarto pequeño dentro de la Unidad 62, donde Ezequiel y Yisel comienzan los interrogatorios, quieren saber de quién obtuve las fotos y para quién son.

Sólo les digo que eran para una persona que me encargó en México que le hiciera el favor de llevarle un paquete que le mandaban de Cuba y que la persona que me lo entregó no la conocía, que sólo la vi una vez cuando me llevó el sobre a mi casa.

No se tragan ese cuento y hacen una y otra vez las mismas preguntas, como si fueran tontos, entre amenazas sobre lo que me podía pasar si no les digo la verdad y promesas de que me dejarían regresar a México en cuanto les diga lo que desean saber.

Hay un momento en el que tienen que efectuar oficialmente la detención, en papeles, y surge una situación muy interesante: Ezequiel le sugiere a Yisel que proceda a hacer el acta, a lo que ella responde que ese caso se lo van a dar a él, por lo que es Ezequiel quien debe efectuar la detención oficial. Y así empieza un forcejeo, ya que ninguno de los dos quería cargar con la responsabilidad de detener a un ciudadano mexicano de visita como turista, y más sabiendo que no hay ningún delito.

Fue muy curiosa la falta de profesionalidad con la que trataron el asunto en presencia del detenido, lo que demostró la inexperiencia y poca profesionalidad de ambos. Así estuvimos un buen rato, hasta que aparece por fin el personaje represivo más importante de toda esta historia: el Mayor Armando Freyre González, flamante Jefe de la Sección 7 de Delitos Especiales del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI).

Freyre es un hombre de unos 45 a 50 años, de constitución fuerte, totalmente calvo, de mirada penetrante y que se siente como si "tuviera a Dios agarrado por la barba", con su estrella en el hombro y su cargo de Jefe de Sección del DTI. Llegó muy sereno y confiado, como quien va a solucionar el caso en cuestión de minutos y enseñarle a sus subordinados como se hacen las cosas. Es evidente que ellos lo llamaron para que se encargara de la situación.

Instructor de 100 y Aldabó
El actor cubano Jorge Alí, interpretando el papel de Jefe de Sección de 100 y Aldabó
En el serial de televisión llamado: "Tras la Huella", realizado por los estudios fílmicos del MININT
Gran parecido físico con Armando Freyre González, Jefe de la Sección 7 de Delitos Especiales

Freyre comienza el interrogatorio. Son las mismas preguntas, quiere saber para quién son las fotos y a quién se las había comprado. Trae el mismo guión: amenazas, intimidación y promesas de que tan pronto diga lo que quiere saber estoy tomando el próximo vuelo para México. Así estamos algunas horas. En todo ese tiempo me están trasladando continuamente del cuarto de interrogatorios al salón de espera en la recepción, una y otra vez.

A veces, cuando me llaman está Freyre solo, en otras ocasiones están los tres. Otras veces están sólo los dos primeros: Ezequiel y Yisel, y en una de esas me dicen que ellos me pueden ayudar a salir de esa situación "grave" en la que estoy metido, que es mejor que hable con ellos para que puedan ayudarme, dando a entender que su jefe es implacable y muy, pero que muy malo..

Realmente son ridículos sus procedimientos, diseñados para tratar con gente muy tonta. Es un jueguito que funciona así: vengo yo ahora a ablandarte y te meto miedo con el "otro" que es muy malo. Luego entra el "malo" a intimidar para que te des cuenta que es mejor que te "abras" con él, antes de que sea demasiado tarde y ya no te puedan "ayudar", o que te decidas a hablar con los otros que son buenos y pueden hacer algo por ti.

En situaciones como esta es cuando uno se da cuenta de que no tiene nada que ver la realidad de los instructores incapaces del régimen castrista con los seriales que ponen en la televisión cubana como: "Día y Noche" o "Tras la Huella", donde los presentan como héroes y como investigadores muy capacitados, hábiles detectives que resuelven exitosamente todos los casos.


series policíacas cubanas
Algunos episodios de las series policíacas cubanas que tienen como protagonista al DTI

Freyre realmente estuvo haciendo todo lo posible por cerrar este caso allí mismo y que yo dijera lo que él quería escuchar. Llegó un punto en que me dijo que me podía meter preso en 100 y Aldabó, para tratar de convencerme de que era mejor decir todo lo que sabía. Ese es el nombre con el que se conoce la prisión del DTI más famosa de Cuba, por sus procedimientos crueles e inhumanos y porque a todos los que allí entran los ablandan y hablan.

Como dicen los mismos instructores en tono de burla: "En 100 y Aldabó a los presos hay que pegarles para que se callen".

Esta cárcel es conocida popularmente con varios nombres como: "Cien y se acabó", o "Todo el mundo canta". Las historias que hay sobre ella son tétricas. Todo cubano sabe que es un lugar de horrores donde se aplica el máximo rigor a los detenidos. Por eso, la sola mención de las palabras: "100 y Aldabó", relacionándolas con una posible estancia en ese lugar espanta a cualquiera en la isla.

La única verdad que me dijo Freyre en todas las veces que nos encontramos fue ese primer día:

- "Entrar a 100 y Aldabó es difícil, pero salir es mucho más difícil. Yo puedo enviarte para allá, de ti depende. Si hablas regresas a México, si no hablas te meto en 100 y Aldabó".

Durante algunas horas más intentó lograr una confesión, pero se le notaba preocupado. Ahora comprendo que se debatía entre la idea de meterme preso o de no hacerlo. Él sabía que no había ningún delito importante. Además, no estaba seguro de que las fotos fueran declaradas como parte del patrimonio cultural y estaba a punto de tomar una decisión, sin estar claro en si sería la correcta o no. Estuvo más de una hora en silencio, meditando, observándome y analizando que hacer.

Finalmente, pudo más su orgullo de oficial del MININT y su ego herido por mi reticencia a hablar que la sensatez. Se decidió a poner por escrito mi declaración y a hacer un acta de retención de mis pasaportes, del acta de la Aduana y del dinero que llevaba, que era poco y él sabía que no había razón para ello, pero para los militares cubanos que viven en tanta pobreza cualquier dinero de bolsillo, que puede ser normal para un turista de este planeta, les parece una fortuna y les llama mucho la atención.

Durante todo el tiempo que me tuvieron detenido en la Unidad 62 no me brindaron ni agua para beber, menos ningún tipo de alimento.

Allí estuve alrededor de doce horas, continuamente bajo la fuerte presión de los instructores. Creo que tuve suerte de que me permitieran al menos ir un par de veces a un baño que quedaba cerca del salón donde me mandaban a esperar entre los interrogatorios.

En ese tiempo tuve la oportunidad de observar el manejo habitual de esa unidad, que realmente es poco, ya que no es una unidad de policía común donde detienen a delincuentes. En dos ocasiones llegaron personas a ver a determinado oficial para tratar algún asunto. Uno de ellos, aunque venía vestido de civil, se identificó en la carpeta como Teniente Coronel del MININT, venía a interesarse por la situación de algún amigo o familiar.

Algo me llamó mucho la atención, y fue la entrada y salida constante de muchachitas a la unidad. Esta instalación tiene también la función de albergue de policías que no son nativos de La Habana.

En los últimos años, debido al desinterés de los habaneros en formar parte de la policía y en general de cualquier dependencia del MININT, por los bajos sueldos que les pagan, se ha dado el fenómeno de que un elevadísimo por ciento de los militares son traídos de las provincias orientales. Comúnmente son llamados por los habaneros como: "palestinos" y son famosos por su bajo nivel cultural y su gran incapacidad. Son personas muy pobres que encuentran en la vida militar la posibilidad de trasladarse a la capital y tener donde dormir y comer. Normalmente, estas personas no pueden emigrar desde sus lugares de origen hacia La Habana y cuando son sorprendidos sin documentos que acrediten su estancia legal, son deportados a sus provincias, lo que constituye una violación de la Constitución de la República que establece el libre tránsito en el territorio nacional.

Jineteras en Cuba
Jineteras en Cuba
Jineteras en Cuba
Jineteras en Cuba
Jineteras en Cuba
Jineteras en Cuba
Jineteras en Cuba
Jineteras en Cuba
Policías abordan a muchachas en la calle por sospechas de que sean "jineteras"(prostitutas)

De estas chicas, que entraban y salían constantemente y que se dirigían al área de dormitorios de los albergados, habían algunas que parecía que estaban en calidad de novias, pero la mayoría era evidente que se dedicaban a la prostitución, lo que comúnmente en Cuba se le llama: "jineterismo" y a las que lo ejercen se les denomina: "jineteras". Todas eran guajiritas que vivían en las cercanías de la unidad, muchas de ellas también de origen oriental. No entraban por la puerta principal, sino por otra situada a un costado y lo hacían de forma discreta, tratando de no llamar mucho la atención. Esta situación es muy curiosa, ya que la prostitución es perseguida por el gobierno, y es precisamente la policía la encargada de reprimir a las que la practican. Es de dominio público de todos los cubanos que el detectar prostitutas es una fuente de ingresos para los policías, ya que en muchos casos no llegan a pisar las estaciones policiales, sino que el asunto se resuelve con dinero u ofreciéndoles el servicio sexual a los uniformados.

Alrededor de las siete u ocho de la noche, después de varias horas de esfuerzo, Freyre se convenció de que no obtendría la información que deseaba. Evidentemente frustrado y enojado se retiró del lugar junto a sus dos subordinados.

Allí quedé sólo, ahora más tranquilo sin instructores que me acosaran y presionaran. Pasó como una media hora, quizás más tiempo, hasta que llegó un auto marca Lada de color blanco, con un letrero en verde a los costados que decía: "DIVICO". Frenó chirriando los neumáticos de forma aparatosa, como si anduvieran en un operativo importante.

Se bajaron del auto tres agentes del MININT, todos de tez oscura, grandes y fuertes como gorilas, con cara de ser muy malos.

Agentes del DTI de 100 y Aldabó
Agentes del DTI de 100 y Aldabó
Agentes del DTI de 100 y Aldabó efectuando una detención

Se dirigieron al oficial de guardia preguntándole por un detenido. Cuando oigo mencionar mi nombre y apellidos sentí un escalofrío, presintiendo que no venían con buenas intenciones. El oficial de guardia señala hacía mí y los tres individuos se dirigen hacia donde estoy sentado.

Uno de ellos, que parecía ser el jefe, comienza a darme una serie de órdenes que obedezco a medida que son dadas:

- ¡Párese!
- ¡Métase ahí adentro! (señalando a un cuarto cerca de la carpeta).
- ¡Desnúdese completamente!
- ¡Póngase de espaldas!
- ¡Haga tres cuclillas!
- ¡Vístase!
- ¡Las manos atrás!

Me colocan unas "esposas" bien apretadas y me indican que camine hacia el auto patrullero, abren la puerta trasera derecha y me introducen presionando sobre mi cabeza.

El asiento trasero es muy incomodo, pues en el área para poner los pies hay como un abultamiento que provoca adoptar una postura extremadamente desagradable, además de estar con la espalda arqueada por tener las manos atrás esposadas, de forma tal que dificulta la circulación sanguínea y provoca una sensación de "hormigueo" en las extremidades. Los tres gorilas entran al auto, uno al volante, otro delante de copiloto y el tercero detrás, a mi lado.

Todo el tiempo estos agentes del MININT muestran una actitud muy agresiva, pero sin llegar a ponerme un dedo encima. Se comportan como quien está listo para dar una golpiza en cualquier momento, con la mirada desafiante, como de quien quiere bronca y está esperando a que le den un motivo para descargar toda su furia. Es evidente el profundo desprecio que sienten por la persona que llevan bajo su custodia.

El Lada parte igualmente rechinando las gomas. La actitud de los oficiales todo el trayecto fue en estado de alerta, como si llevaran con ellos a alguien muy peligroso.

Toman por varias calles o avenidas hasta que reconozco la Avenida 100, por la que nos desplazamos a alta velocidad. Fue en ese instante cuando tomé conciencia de que fuera muy probable que, como prometió Freyre, nos dirijamos a la famosísima prisión de 100 y Aldabó.

Pasamos los hospitales William Soler y el Nacional a gran velocidad hasta llegar a un semáforo ya en el barrio de Aldabó, donde el auto tomó a la izquierda y pasamos por una entrada custodiada por militares.

Hospital pediátrico William Soler
Hospital pediátrico "William Soler" en la Avenida 100, cerca de 100 y Aldabó

Definitivamente, estaba haciendo entrada en la noche del lunes 23 de febrero de 2009, aproximadamente a las 9:00 PM, en la prisión que a partir de ahora, para abreviar, llamaremos: "100A".

100 y Aldabó
100 y Aldabó

 

Memorias de 100 y Aldabo Ileana Ros

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